martes, 29 de julio de 2008

ADN, Música, Armonías...



Leyendo el otro día el diario "Público" (ese nuevo periódico que sólo cuesta 50 céntimos) encontré un artículo la mar de interesante. En él se habla de un científico japonés llamado Susumu Ohno que se ha dedicado a convertir en música el código genético de un ratón de laboratorio. La idea surgió a partir de la confluencia de unos amplísimos conocimientos sobre genética y un amor profundo por la música. Susumu Ohno reconoció una gran semejanza entre la estructura musical del Nocturno Op. 55 nº 1 en fa menor de F. Chopin y la estructura de una secuencia en un gen de ratón:

CAACCTCTC

Lo más interesante del experimento, un tanto estrambótico, es que la secuencia de ADN del ratón muestra una armonía musical. Algunos científicos están pensando en la posibilidad de "escuchar" la música escondida en lo más recóndito de la vida. Otro científico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) está investigando las armonías musicales en tejidos sanos y los disacordes o "desafinados" en tejidos con cáncer , ¿No es alucinante?

Si queréis saber más sobre el tema ahí va un enlace:

www.publico.es/136878

Y si queréis escuchar la misteriosa obra de Chopin antes mencionada:

http://www.dailymotion.com/video/xr9qi_jorge-bolet-chopin-nocturne-n1_music

1 comentario:

ignacio dijo...

Querido José Manuel, me gusta mucho tu blog. Sigo tu obra desde hace muuuuucho tiempo y me gusta lo que haces, es más, te animo a seguir experimentando con las matemáticas. Para mí, las matemáticas son el único asidero a la realidad que conozco, un ateo como yo sólo ve una disciplina que describe el mundo independientemente de los pareceres de las personas, y esta disciplina es: las matemáticas.

Son imparciales, neutras, implacables, a veces absolutas, otras, insoportablemente a punto de ser demostradas, seguras, indiscutibles, excitantes, resolutivas, y tambien tranquilizadoras, protectoras y clarificantes.

Las matemáticas, ese instrumento de la mente humana para explicarlo todo, para dominar el presente y, sobre todo, el futuro.

De todas maneras prefiero la grabación que tengo en casa de lso nocturnos de Chopin por María Joao Pires, sencillamente inuperables. La música bellísima, eso sí.

Salud.
Ignacio.