miércoles, 2 de agosto de 2017

5 días de ensueño en Valldaura

Pues sí amigos, aquí estamos de nuevo para contaros qué está pasando este verano lleno de aventuras sin igual. De lo que quiero hablaros hoy es de mi última experiencia en un lugar de ensueño que se encuentra a las afueras de Barcelona y que me ha enamorado. Se trata de un paraje lleno de bosques de pinos en cuyo interior, como el secreto mejor guardado, se encuentra una masía del siglo XIX llamada Valldaura. Esta masía, y el bosque que la rodea, son la punta de lanza de un proyecto de arquitectura y sostenibilidad dirigido por el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC). En este magnífico edificio de arquitectura singular hay un laboratorio de fabricación digital, una carpintería, un auditorio y múltiples espacios para trabajar y vivir la vida campestre y la creatividad. Durante el verano organizan diversos "workshops" sobre arte y diseño. Yo tuve la oportunidad de participar en el taller sobre diseño de iluminación dirigido por el genial artista Antoni Arola. Durante las sesiones de trabajo experimentamos, prototipamos, hablamos sobre la luz, creamos y generamos material para casi iluminar toda la casa. En mi caso, estuve centrado en crear una serie de lámparas basadas en la reutilización del ingente material de desecho que acumulaban los talleres. Mediante el reciclaje, hice 4 lámparas de construcción sencilla dejándome llevar por las tesis del más puro ensamblaje. Usamos luces alógenas, LEDs, bombillas tradicionales e incluso el agua como material de reflejo... Toda una experiencia que compartí con el joven y talentoso colectivo de arquitectos Sociedad0. Para rematar la experiencia, pudimos comer las verduras de la huerta ecológica que había en la finca, disfrutamos colaborando con los otros talleres, e incluso hicimos un graffiti gigante en la entrada del edificio que fue filmado con un dron. El último día tuvimos el honor de tener a Ferrán Adriá en la masía dándo una conferencia (yo casi no entendí nada, su acento es terrible, je, je). Me gustaría agradecer el trato que me dispensaron los organizadores (Laia Pifarré, Irem Erkin y Vicente Guallart) además de la buena gente en cocina, en especial Diego (Quechuaboi). Toda una experiencia inolvidable. Abajo os dejo un video y varias fotos para que os hagáis una idea y daros envidia, je, je.
















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